TARRAGONA 21

Lo sé, a lo mejor, me he pasado con el título, pero he conseguido que llegues hasta aquí, así que quédate. Seré breve. Si lo analizas bien es solo una cuestión preposicional…

Marjorie Machado Rico.

Cuando hablo de feminismo en mi entorno, aún hay hombres (la mayoría) que sienten animadversión hacia este término y, sí, aún hay muchos que creen que el feminismo es lo contrario al machismo (increíble ¿no?) Bueno, pues cuando percibo este sentimiento de rechazo, les pregunto el por qué. Les digo que si ya sabemos que el feminismo defiende la igualdad entre hombres y mujeres (y así ya meto la definición por si a caso…), por qué no comparten esta idea. Existen dos respuestas recurrentes: <<si el feminismo defiende la igualdad ¿por qué no se llama igualismo?>>, de esto no hablaré, porque ya me parece cansino el tema. La otra respuesta más cotizada es: “…pues yo quise participar en un grupo feminista y no me dejaron entrar…” En este momento les ofrezco mi hombro para llorar. ¡Ah no! Que los hombres no lloran. Seguramente que él jamás intentó participar en un grupo feminista pero se atribuye esta experiencia (claramente traumática (ironía)) porque es uno de los mensajes posmachistas más usados “Si quieren la igualdad ¿Por qué se reúnen sin nosotros? ¿Eh, eh? ¿Qué traman esas brujas?”

Bromas aparte, siempre les contesto si les preguntaron a esas mujeres por qué él no podía participar, nunca he tenido respuesta. Nunca preguntaron. ¿Para qué iban a hacerlo? Su ego de macho había sido insultado, sus buenas intenciones menospreciadas y ya tenía la perfecta excusa para volver a su espacio de privilegiado a decirles a sus amigos machos que ellas eran unas feminazis y así entre ellos asentían y se sentían orgullosos ya que ya habían hecho ese trabajo de acercamiento al feminismo y la respuesta había sido clara “Colectivo Feminista NO Mixto”.

Hombre, no te necesito en el feminismo, te necesito para el feminismo. No te necesito en un curso de empoderamiento de la mujer, ni en una conversación sobre menstruación, ni tampoco en un taller de defensa personal (bueno a lo mejor aquí sí, como voluntario).

Hombre, te necesito para el feminismo, no en el feminismo. Te necesito en los grupos de whatsapp donde se cosifica a la mujer, te necesito en puestos de mando, donde ya estás, para evitar el acoso, te necesito en el bar dónde hablan de nuestros cuerpos y se les pone precio.

Hombre, te necesitamos en la educación de nuestros hijos, en las reuniones de padres de la escuela, en el grupo de manualidades para adornar la fiesta de Navidad del colegio, en jugar a las cocinitas con nuestro hijo varón.

Hombre, te hubiéramos necesitado en el grupo de whatsapp de ‘La Manada’ dónde se planeó como violar en San Fermines. Pero no estuviste.

Hombre, no ocupes un espacio feminista, haz feminista tu espacio.

 

 

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