TARRAGONA 21

España es hoy un país arruinado, endeudado por varias generaciones, con sus ciudadanos en rebeldía contra la clase política, sin valores, con el pueblo exiliado de los procesos de toma de decisiones, lleno de desempleados, nuevos pobres y gente triste y sin futuro y gobernado por una casta política que los ciudadanos desprecian cada día más intensamente. Hay que preguntarse por qué se ha hundido España y lo ha hecho tan profundamente. La respuesta, aunque algunos se nieguen a verla, es clara y nítida: el país ha caído en manos de

Sebastià Barrufet és periodista

Sebastià Barrufet és periodista

gobernantes mediocres, egoístas, ineptos, enloquecidos y nada demócratas. Políticos que, además de corruptos, son ineptos y confunden la correcta acción política con (su) ideología.

Etimológicamente, ideología significa “estudio de las ideas”. El diccionario de la RAE la define como: “Doctrina filosófica centrada en el estudio del origen de las ideas. Conjunto de ideas que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o de un movimiento cultural, religioso, político..”.

Aristóteles escribió que cuando un gobierno persigue el interés general de su población es virtuoso, pero si persigue el de un solo individuo o unos cuantos se desvirtúa. Esa situación se mantiene hasta hoy en el idioma español como oclocracia.

Etimológicamente, la democracia es el gobierno del pueblo que con la voluntad general legitima al poder estatal, y la oclocracia  es un agente de producción política que a la hora de abordar asuntos políticos presenta una voluntad viciada, confusa o irracional, por lo que carece de capacidad de gobierno  y por ende no conserva los requisitos necesarios para ser considerada como «pueblo».

«Estoy herido. La Guardia Civil me disparó pelotas de goma en la cabeza. La gente ha muerto en el agua porque ha perdido sus flotadores por culpa de la Guardia Civil. También nos lanzaron gases lacrimógenos mientras nadábamos». Así relata Womsi Desire, un inmigrante camerunés, cómo vivió el intento de entrada masiva en Ceuta. El juzgado de Ceuta que investiga el asalto en el que murieron quince inmigrantes subsaharianos el pasado 6 de febrero, ha pedido a la Guardia Civil los vídeos en los que están grabados los hechos.

El Gobierno deja muy mala imagen de un Cuerpo que en 1975 inicia un periodo histórico en el que España pasa del régimen dictatorial surgido de la Guerra Civil a constituirse en una monarquía parlamentaria. Con la aprobación de la Constitución de 1978 la Guardia Civil se adscribe a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, conservando su naturaleza militar pero dejando de formar parte de las Fuerzas Armadas.

La Ley de Policía de 1978 asigna a los Cuerpos de Seguridad del Estado la tarea de “defender el ordenamiento constitucional, proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades y garantizar la seguridad ciudadana”. Aparece por primera vez una clara atribución de competencias a los distintos cuerpos policiales tanto territorial como funcionalmente.

Será competencia de la Guardia Civil, especialmente el ámbito rural, ratificando su responsabilidad sobre el tráfico y transporte, el resguardo fiscal del Estado, fronteras y el control de armas y explosivos. En la Guardia Civil sigue habiendo una férrea disciplina, lo que significa que sus acciones siempre provienen de mandos superiores. Políticos que, sin que ahora la sociedad lo reclame, promueven una ley anti aborto con el objetivo de defender la vida de los no natos, porqué lo llevaban en su programa electoral.

Uno de los rasgos de la crisis económica, en cuanto a su efecto en la economía española, ha sido la tentación del poder político de minimizar el impacto, mediante la difusión de mensajes que incidían en que los malos resultados tenían un límite y que la economía española estaba a punto de tocar fondo. Éste fue uno de los argumentos que dictó la sentencia de muerte de Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno y corre el riesgo de llevarse también por delante a Mariano Rajoy porque, cinco años después del inicio de la crisis (cuatro desde que tocó la economía española), se constata que todo es susceptible de empeorar. Sin embargo, según el Gobierno España y Europa son el País de las Maravillas.

Esta falsedad, la enorme mentida de España va bien, llega a los pobres subsaharianos que vienen a nuestras fronteras dispuestos a todo, muchos pierden la vida. Este gobierno no les dice la verdad y Europa no ha decidido qué hacer con su frontera más problemática. Los potenciales emigrantes subsaharianos deberían estar informados de que en España no vivimos en la opulencia, más bien todo lo contrario. En vez de ello cometen solemnes disparates.

En las intervenciones parlamentarias del presidente del Gobierno y del ministro de Exteriores que han recibido las embajadas españolas en todo el mundo, el Ejecutivo hace un llamamiento al diálogo con la Generalitat desde el convencimiento de que la mayoría de españoles y catalanes quieren fijar “objetivos comunes”, pues “nada positivo se ha construido nunca en la historia de ningún pueblo o de ningún país rompiendo la baraja”, en palabras del propio Rajoy. Deja claro que una Catalunya independiente quedaría automáticamente fuera de la Unión Europea (UE), de acuerdo a los Tratados actuales. Ignorando que los Estados inteligentes, por ejemplo Canadá y Reino Unido, si una parte de sus territorios quiere separarse, les dan las libertades necesarias. Porqué son democráticos, claro.

Algunos ministros de Rajoy están en la cuerda floja, y el propio presidente tiene un negro futuro. La repercusión que alcanzó el caso de la supuesta financiación en negro del PP el pasado julio, con el encarcelamiento de Bárcenas y las especulaciones sobre lo comprometido de las informaciones que aquél estaba dispuesto a revelar, ha convencido a este Gobierno de que urge borrar de la memoria colectiva cuanto antes imágenes como las que protagonizaron los últimos tres secretarios generales del partido que sostiene al Gobierno traspasando las puertas de la Audiencia Nacional.

El problema mal llamado de Catalunya (es el gran problema de España), los sucesos de Ceuta y Melilla y una lista interminable de asuntos podridos serán el final de este Gobierno. Rajoy nunca ha sido un líder carismático que despertara entusiasmos, pero era visto como fiable, según los sondeos de entonces. Su reto es ser capaz de convencer y movilizar en lo que queda de legislatura a sus electores desencantados. Su actual mínimo porcentaje de estimación de voto viene de la proyección de un porcentaje alto de sus votantes que ahora dicen dar la espalda al PP y que engordan la abstención hasta límites escalofriantes.

Sebastià Barrufet és periodista

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